Breve comentario relativista sobre la monarquía española

Analizando superficialmente la situación monárquica española, vemos multitud de críticas cuyo mayor argumento suele ser el hecho de que la familia real goza de un estatus privilegiado, con una vida ya hecha, pudiendo disponer de todos los lujos, gracias al dinero que los mismos ciudadanos les entregamos obligatoria y amablemente. Consideramos, en una palabra, que es injusto la suerte de la que ellos pueden disfrutar. Curiosamente, si mencionamos la palabra injusticia en este caso damos a entender implícitamente, que sí, que la familia real tiene suerte y por lo tanto, que no es una injusticia desfavorable, todo lo contrario, que sí es favorable, son afortunados. Eso implica que si esa situación monárquica es vista como positiva para la vida de ellos mismos, nos cambiariamos por ellos sin dudarlo. Si no lo hacemos ya nos contradecimos, pues si les juzgamos como tales y luego no estaríamos dispuestos a ocupar su lugar estamos haciendo prueba de gran hipocresía. ¿Así que, realmente no dudaríamos en vivir como principes, sabiendo la presión y el constante acoso mediático que sufriríamos en consecuencia?
Cada uno debiera meditar profundamente sobre esa situación aparentemente tan divina y perfecta que la familia goza, y tener más en cuenta todas las tremendas responsabilidades. Si terminadas nuestras reflexiones decidimos que no, realmente no valdría la pena vivir aristocráticamente en nuestra época, ¿hacia dónde dirigirnos? Si alabamos a la familia monárquica por cumplir una función tan dificil por nacimiento, aceptamos su puesto y punto. Pero su condición no deja de ser injusta por eso. El paso siguiente de esta lógica es que si esta función no tiene razón de ser, la decisión más conveniente sería eliminarla completamente. Más esto se convierte en algo imposible, no sólo por las funciones relativas que pueden desempeñar, pero sobre todo por el profundo enracinamiento de la monarquía en la cultura española.
Así, una vez determinada la inutilidad e incluso la dificultad de tal posición, nos enfrentamos a una encrucijada, dónde los pensamientos de la masa general bloquean toda acción.