Si somos una paradoja incluso dentro de nosotros mismos, si nuestros deseos son contradictorios, y nuestra persona está dividida en muchas personas, ¿cuál de nuestras formas es cierta, cuál es la real? ¿La que escondemos, la que mantenemos en lo más profundo de nuestro ser, o la máscara que todos pueden contemplar? Nos forzamos a ser quienes no somos, porque no podríamos vivir así. ¿Pero, y si en el fondo, seguimos siendo, de verdad, quienes no somos? ¿Qué frustración, no? Pasarse toda una vida viviendo la vida que no es la nuestra. O, a fuerza de disimular, ¿hemos acabado siendo quienes nos hemos esforzado por disimular? La respuesta, la encontraremos en nuestra propia experiencia, y no en la lectura de ningún libro de psicología o filosofía barata. Elige tu paradoja, tu, si, elígela. Elige quien no quieres ser. Y adelante, veamos qué haces.
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